Educación integral con corazón comunitario y valores cristianos
En 1957, el Padre Leoncio Herrero Núñez, misionero del Sagrado Corazón de Jesús, llegó a Villa Soldati procedente de Guatemala. Lo que encontró fue un barrio vulnerado, con familias que necesitaban lo que ningún presupuesto puede reemplazar: una oportunidad.
En marzo de 1958 inauguró la primera aula de infantes en una casilla de suelo de tierra. Al año siguiente, sobre la laguna, surgió la primera construcción conocida como "El Palafito". Así, sobre terreno inestable y con determinación sólida, nació Fátima.
Hoy, más de 65 años después, la escuela integra la Red Educativa Marianista desde 2013 y atiende a más de 2.500 estudiantes provenientes de Los Piletones, Villa Fátima, Barrio Carrillo, Villa 20, Villa 1-11-14 y otros barrios de Buenos Aires.
El P. Leoncio Herrero llega a Villa Soldati y se incorpora a la parroquia Ntra. Sra. de Fátima.
Primera aula de infantes en una casilla de tierra. Nace la escuela.
Se construye "El Palafito", primera edificación sobre la laguna.
Se inicia la escuela primaria para jóvenes y adultos.
Se inaugura la secundaria técnica con salida laboral.
Fátima pasa a integrar la Red Educativa Marianista como su cuarta obra en Argentina.
Actualidad
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El Padre Leoncio dedicó su vida a transformar la realidad de miles de niños y jóvenes en contextos vulnerables a través de la educación. Su visión pedagógica y espiritual se plasmó en valores concretos que siguen vigentes en las aulas.
- Pacíficos: Promover el diálogo, la convivencia armónica y resolver los conflictos de manera comunitaria.
- Solidarios: Estar siempre atentos a las necesidades del prójimo y comprometerse activamente con el bienestar del barrio.
- Agradecidos: Reconocer el esfuerzo colectivo, valorar las oportunidades de aprendizaje y mantener la fe viva en comunidad.
La propuesta pedagógica integra contenidos curriculares con una impronta en valores cristianos, actividades pastorales y proyectos solidarios. Buscamos formar no solo estudiantes competentes, sino personas sensibles a la realidad social.
Para las familias que comparten esta fe, la dimensión espiritual es un plus esencial. La identidad del instituto se mantiene en la educación integral antes que en la hiper especialización.
Misas, actos religiosos y celebraciones del calendario litúrgico integradas a la vida escolar
Acciones de ayuda a la comunidad local, conectando la escuela con los barrios y villas del entorno
Espacios de diálogo, retiros y encuentros pastorales para acompañar el crecimiento personal
Formación en valores de solidaridad, respeto, empatía y responsabilidad como parte del currículo